ÁGATHA RUIZ DE LA PRADA, libre y renovada

La diseñadora de talla internacional se presentó en la pasada edición del Aruba Fashion Week derrochando simpatía y asumiendo la libertad como una nueva constante de su vida personal y profesional. En exclusiva para Volar Magazine la madrileña revela cómo ha cambiado desde su divorcio.

Sus creaciones han sido siempre tan irreverentes y desenfadadas como ella. Ágatha Ruiz De La Prada fue la diseñadora más esperada en la segunda edición del Aruba Fashion Week que se celebró los primeros días de diciembre pasado en “la Isla Feliz”. La jornada de inauguración se había pautado para cerrar con la madrileña, quien venía desde Bogotá y por poco no llega a la cita debido a un retraso en la aerolínea. Pero la suerte estuvo de su lado: logró embarcar y llegar casi puntual, gracias a una periodista colombiana —también convocada al encuentro— a quien conoció durante la espera del vuelo y le hizo el favor de hacerse cargo de reclamar su equipaje para que ella pudiese ganar tiempo.

Así fue la llegada de Ágatha Ruiz De La Prada a uno de los pocos destinos que le faltaba por conocer. Allí le aguardaba ansiosa Cristina Palomares, su inseparable mano derecha y quien ya tenía todo listo para su desfile, incluso la esperaba con un maquillador para que la refrescara antes de su salida a la pasarela.

El soundtrack de la presentación evidenció el nuevo espíritu alegre y con mucha marcha que ahora embarga a la excéntrica celebridad del mundo fashion, recientemente galardonada con el Premio Nacional de Diseño de la Moda que concede el Ministerio de Cultura en España. Sonaron varios éxitos que causaron furor en los noventa, entre ellos la muy discotequera “Ritmo de la noche”, interpretada por la agrupación belga Mystic, que sirvió para darle apertura al desfile, hasta cerrar con la inolvidable Celia Cruz y “La vida es un carnaval”. Toda una montaña rusa de emociones que muestran el buen momento que vive la diseñadora a pesar de la tempestad que ha girado en torno a ella y su divorcio. Ya ha pasado poco más de un año desde que su expareja le expresó su decisión de separarse mientras le llevaba el desayuno a la cama. "Ahora estoy más libre y hago otras cosas. Estoy más natural. Salgo todas las noches. Ahora todo me divierte, como que vibro más con las cosas... Ha sido un año muy emocionante. Primero fue desagradable, pero me di cuenta de que todo era muy bestia y yo no quería quedarme como mi tía Carmen, que se quedó colgada 30 años tras su divorcio", detalla la colorida creadora en medio de la playa del Aruba Marriott Resort & Stellaris Casino, lugar que sirvió de escenario para su más reciente colección.

La modista disfruta de la atención de la gente que la reconoce a su paso, pero al mismo tiempo muestra una cándida indiferencia ante el hecho de ser una celebridad, una realidad con la que ha tenido que convivir desde mucho antes de convertirse en la personalidad que es hoy. Además de la diseñadora española con mayor reconocimiento mundial —después de Balenciaga—, es la Marquesa de Castelldosríus con Grandeza de España y XXIX Baronesa de Santa Pau, tras apear a los hombres de su familia de un título históricamente masculino. Desde entonces se considera a sí misma como "la persona más odiada de la aristocracia española".

Mi primer encuentro con Ágatha fue en 2015, cuando nos tropezamos en uno de los pasillos durante la celebración de los diez años de DominicanaModa. A la diseñadora le llamó la atención una prenda que llevaba puesta: “Oye, tío, ¡pero esa chaqueta es muy Ágatha!”. Fue como un amor a primera vista. Durante esa semana ella recibió numerosos homenajes y tuve el placer de ser invitado por la propia Ágatha a la retrospectiva que se dio en su honor en el Palacio de Bellas Artes, evento auspiciado por la Embajada de España y del que debo destacar que la modista fue una excelente anfitriona y al verme entre los invitados salió a recibirme. Desde ese momento entablamos una buena relación, al punto que un par de años más tarde aceptó de inmediato la invitación que le realicé como relacionista público del Aruba Fashion Week a participar en el show.

Parte de la colección Primavera-Verano 2018 presentada en septiembre en el Mercedes Benz Fashion Week de Madrid se pudo apreciar en Aruba, muy a tono por cierto con el concepto de la marca. En cuanto a sus expectativas, Ágatha confiesa: “En España estamos muy malcriados porque tenemos un Fashion Week con un backstage que creo que es el mejor del planeta, pero es que en Madrid yo tengo a todo mi equipo y todas mis modistas… ¡sumamos casi unas 100 personas! Aquí, en Aruba, tienen sus méritos porque es un evento que está naciendo y todavía no cuenta con grandes recursos, pero está la gente de In-forma Models de Colombia, que son mis amigas, y la verdad es que todo ha salido muy bien”.

Ágatha Ruiz de la Prada

La diseñadora de 57 años no ha dejado de ser noticia durante los últimos meses, tampoco tendencia en las redes sociales, algo que a Ágatha le causa gracia: “A ver si nos vamos ya tranquilizando porque hemos tenido muchos trending topics últimamente”. A finales de 2016 la prensa se estremeció con la inminente ruptura con el periodista Pedro J. Ramírez, su pareja sentimental durante 30 años y con quien se unió en un fugaz matrimonio de tres meses. La noticia corrió como pólvora y fue la comidilla en las revistas del corazón. La separación tomó a todos por sorpresa, incluso a su hija Cósima, quien por esos días comentó: "Estas cosas son siempre desagradables, pero me ha sorprendido el morbo que ha despertado… Con todas las cosas interesantes y revolucionarias que han hecho mis padres, me temo que esta es una de las menos extraordinarias".

Desde 2014, madre e hija trabajan juntas en la marca de ropa familiar; Cósima se encarga de las relaciones internacionales de la firma. “Coco” —como la llama su familia— se define como "una niña de papá", pero a raíz del divorcio la relación actual con el periodista ha sido un poco dura. Según cuenta Ágatha, “Coco” ha estado de su lado porque la considera mucho más divertida y más moderna que su padre y además porque se ha tenido que parar de muchas maneras y adaptar a los ritmos de él.

Junto a Cósima también está Tristán Ramírez Ruiz De La Prada, el primogénito y quien también acompaña a su madre en el negocio de la moda como Director General: “Él me ayuda un poco, pero lo más importante es que me ayuda en las cosas que me aburren”.

La ruptura significó un antes y un después para la diseñadora, adoptó un nuevo estilo de vida y una imagen renovada. “Ya no he vuelto a hablar con él tras esa comida. Ese día se me cerró el estómago y he adelgazado diez kilos. Una barbaridad", confiesa Agatha, también que desde su divorcio se tomaba un ansiolítico para conciliar el sueño cada noche. “Aquí en Aruba, ahora mismo acabo de conocer a una mujer que se acaba de divorciar y andaba llorando por las esquinas y le he dicho no llores que dentro de poco reirás y serás feliz”.

Al momento de firmar su divorcio volvió a ser tendencia al aparecer luciendo una burka. “No quería verle ni tampoco que él me viera, es por eso que al momento de ir a firmar el divorcio he recordado que tenía una burka que me había traído un amigo desde Afganistán y me pareció apropiado usarla”. Gracias a esa afinidad entre nosotros me atreví a preguntarle que si tuviera la oportunidad de decirle algo a su ex qué sería: “Yo le quiero preguntar para qué nos casamos ¡pero como no le hablo!”, dice en broma. También deja claro que está abierta a todo, incluido el amor: "No lo descarto, me gusta provocar y que me provoquen".

En nuestra charla surgió el tema de Venezuela, que no es para nada indiferente a la célebre modista: “Venezuela fue el primer país que tuve la dicha de conocer del otro lado y cuando descubrí Latinoamérica por poco me muero y me dije caray por qué yo he tardado tanto tiempo en venir aquí si esto es la bomba. Mi primer viaje a Venezuela fue increíble y nunca lo olvidaré. Tengo muchos amigos venezolanos, desgraciadamente hace mucho que no vuelvo porque cada vez que voy a ir pasa algo, pero estoy deseando que se arregle muy pronto la situación y ver a tanta gente querida”.

Luego de haber disfrutado del caribeño ambiente de Aruba durante tres días, Ágatha Ruiz De La Prada continuó su incansable agenda —a quien por cierto pareciera que el jet lag no hace estragos sobre ella—con Art Basel en Miami, para luego comenzar el 2018 completamente renovada… “agathizando” todo a su paso, más viva que nunca y ¡a full color!