Arquitectura facial: siete puntos para enaltecer tu belleza

Las leyes naturales hacen que algunas ciencias compartan su epicentro; arquitectos e ingenieros civiles, por ejemplo, parten de la ley de la gravedad para desarrollar métodos y estructuras que sustenten edificios y grandes construcciones. Cuando nos referimos al ser humano, esta ley también debe tomarse en cuenta, más aún al conocer cómo ocurre el envejecimiento, un proceso en el que las estructuras que ofrecen soporte a la piel y los tejidos comienzan a debilitarse, dando paso a una de las quejas más comunes en hombres y mujeres sobre los 40 años: la flacidez. Es por ello que la medicina estética diseña técnicas no invasivas para la sustentación y el enaltecimiento del rostro sin tener que recurrir a métodos quirúrgicos.

En esta oportunidad quiero contarles sobre la arquitectura facial, un tratamiento que se basa en la aplicación de ácido hialurónico a través pequeñas inyecciones, no dolorosas, en siete puntos específicos del rostro. Esto permite crear “pilares de sustentación” de la dermis -como si fueran las columnas de un edificio– que generan un mayor sostén y enaltecen todas esas zonas que lucen adelgazadas y desprovistas de esa estructura típica de la juventud, sin modificar la expresión y, sobre todo, manteniendo la naturalidad. En resumen, la arquitectura facial consiste en enaltecer tu propia belleza.

¿Qué es lo más solicitado?

La definición de los pómulos, el enaltecimiento de los labios o el levantamiento no quirúrgico de la punta nasal son, sin duda alguna, lo más solicitado por las mujeres jóvenes. En una edad un poco más avanzada se aspira a mejorar el óvalo facial y el contorno del rostro, además de aminorar la profundidad de la zona temporal, algo que los pacientes refieren que les atribuye una apariencia cadavérica.

Los hombres solicitan con frecuencia tratamiento para disminuir las líneas de la frente o la profundidad de los ojos (que da un aspecto de cansancio), el surco nasogeniano (o líneas alrededor de los labios), el perfeccionamiento del mentón o la corrección de alguna imperfección nasal que no cumpla una indicación quirúrgica.

¿Cómo se realiza este procedimiento?

A través de la aplicación de materiales de relleno compatibles con nuestro organismo y que son reabsorbidos en un periodo entre los 8 y 15 meses debido a una enzima, la hialuronidasa, que disuelve nuestro propio ácido hialurónico así como aquel que fue aplicado mediante un relleno, como lo es el ácido hialurónico (AH), un glicosaminoglicano que se encuentra en tejidos y órganos del cuerpo humano (exactamente en el tejido que sostiene la columna vertebral, en los cartílagos y en la epidermis). Este actúa como revitalizador, sustentador de la piel y cada pilar de AH nutre los límites de la piel tratada.

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El procedimiento dura menos de una hora y se aplica con anestesia tópica o infiltrativa, según el área a tratar. Tras el procedimiento se debe evitar la exposición al sol o al calor por 15 días.

No confundamos… Los productos empleados deben contar con la aprobación de instituciones que garanticen su efectividad e inocuidad en el ser humano. Además, no debe confundirse con aquellos materiales que en su composición contienen productos “derivados del plástico” que tanto daño y complicaciones han causado, como por ejemplo los biopolímeros.

Aunado a lo expuesto, no debe olvidarse que todo proceso estético debe ir acompañado de una evaluación médica previa al procedimiento. En la arquitectura facial el análisis semiológico consiste en la evaluación de las zonas a tratar y establecer las posibles combinaciones terapéuticas.

Por último, recuerde que como paciente siempre tiene el derecho a estar informado sobre las ventajas y las desventajas del tratamiento a aplicar. Todo procedimiento estético quirúrgico puede acarrear riesgos, y para minimizar la tendencia se debe garantizar no sólo el tipo de producto a usar sino que sea aplicado por médicos expertos.

Hoy en día, la medicina estética brinda múltiples alternativas para el cuidado de la piel y el antienvejecimiento, sin tener que recurrir a opciones quirúrgicas e invasivas. La arquitectura facial llegó para quedarse.