EL PROMETEDOR FUTURO DE LA MEDICINA

¿Alguna vez imaginaron que en vez de extraer un riñón de una persona para donárselo a otra se podría “imprimir” un riñón para trasplantarlo? ¿O pensaron que se podría detectar el Parkinson mediante una llamada telefónica o que la cirugía contra el cáncer fuese guiada por colores a través de un robot o que con energía ultrasónica se podrá tratar tumores sin necesidad de cortes?

Pues sí… los avances tecnológicos que han ocurrido en los últimos diez años han cambiado la forma en que tratamos las enfermedades y han creado un mundo de posibilidades a muchas personas que años atrás habrían estado destinadas a padecer de problemas crónicos e incurables con una mala calidad y baja expectativa de vida.

La medicina regenerativa ha logrado fabricar una diversidad de materiales biológicos que combinándolos con células madre de placenta han podido recrear moldes en los que posteriormente crecerán tejidos específicos como la piel o la vejiga urinaria. Hoy, con el uso de las impresoras 3D y los equipos radiológicos computarizados, se ha recreado a detalle un riñón que luego será impreso usando células biológicas. Aunque todavía falta mucho por desarrollar, quizás algún día será resuelto el problema de búsqueda de donantes.

El Parkinson, que afecta a mas de 6.3 millones de personas en el mundo, es una de las enfermedades mentales degenerativas más incapacitantes del adulto mayor. Usando la matemática aplicada, varios científicos diseñan un método económico y con un porcentaje de 99% de exactitud que permite la detección temprana de la enfermedad. Se trata de un software que a través de una llamada telefónica puede determinar en sólo 30 segundos el tremor, la debilidad o la rigidez vocal característicos de esta enfermedad; de esta manera se puede hacer un pronóstico e implementar inmediatamente las medidas terapéuticas.

Los avances médicos en el ámbito de la cirugía mínima invasiva han permitido crear plataformas de cirugía robóticas (DaVinci Surgical System) de alta tecnología que poseen luz infrarroja y pueden detectar ciertos marcadores. Estos marcadores han sido creados para ser inyectados en la sangre y alojados en un tejido deseado, como por ejemplo un tumor en el páncreas. Al usar la luz infrarroja se localiza con exactitud el tejido maligno y se realiza una cirugía más efectiva y con menor riesgo operatorio.

Otro avance notable se concreta en la manipulación de la energía ultrasónica que nos permite orientar esas ondas a un punto exacto de un tejido determinado. Así, podemos hoy tratar lesiones tumorales en el cerebro que requieren de detalles milimétricos para evitar lesionar estructuras vecinas de gran importancia para el funcionamiento del sistema nervioso. Todo esto sin la necesidad de hacer una herida en la piel.

Esta revolución tecnológica no se centra exclusivamente en el tratamiento de enfermedades, sino también en la forma en que se adquirirán los conocimientos. La realidad virtual se instala en las escuelas de medicina mediante softwares que recrean modelos anatómicos y explicativos de procesos patológicos que ayudan al entendimiento y comprensión de los conocimientos. Se pueden crear aulas en realidad virtual con diversos participantes de distintas partes del mundo en tiempo real y hacer que todos estén en el mismo salón viendo la misma clase. La realidad virtual se utilizará para el estudio de casos clínicos en los que se integren todos los datos del paciente para indicar el tratamiento más indicado; también nos dará información mientras se esté realizando una cirugía del corazón o la extirpación de un tumor intestinal.

Esto es solo una pequeña muestra de las cosas que se vienen en los próximos años para la humanidad; futuro en el que muchas enfermedades podrán ser erradicadas o tratadas de manera exitosa con el menor riesgo posible.